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La práctica de actividad física junto con la alimentación equilibrada son las claves para mantener una actitud responsable y sostenible hacia la salud, mejorando la calidad de vida de las personas y reduciendo el consumo de medicamentos y el gasto sanitario.

   

La mayoría de las veces nos enfrentamos a la realización de actividad física sin tener en cuenta ningún tipo de pauta o recomendación a la hora de practicarla, actitud que en algunos casos puede acarrear incluso problemas para nuestra salud, debido a la intensidad con la que nos iniciamos con el objetivo de conseguir rápidos resultados o a la no adaptación del ejercicio o práctica seleccionada con nuestras facultades físicas. En otros casos, el no tener en cuenta una serie de consejos y recomendaciones previas también acarrea aburrimiento y el abandono temprano de la actividad.

Para evitar todo esto, Consumidores AL-ANDALUS te ofrece este decálogo en el que se recogen las claves y recomendaciones que debes tener en cuenta ante la práctica de cualquier tipo de actividad física:

  • Escoge aquellas actividades que te agraden y mejor se adapten a tu edad y facultades físicas, para así favorecer su desarrollo y evitar complicaciones de salud.
  • La práctica en compañía y la pertenencia a grupos afines te facilitarán la adherencia a las mismas.
  • Adapta la indumentaria a tus condiciones personales, a la actividad y al clima, sin que sea preciso exagerar la estética; lo importante es que te sientas cómodo y seguro en el desarrollo de la actividad. Merece prestar una especial atención al calzado, sobre todo por parte de las personas con deformaciones en los pies, y de los diabéticos en particular.
  • Resulta fundamental que realices intervenciones conjuntas sobre alimentación y actividad física, ya que de esta forma se potencian los beneficios respecto de las actuaciones aisladas. Debes procurar una alimentación equilibrada y adaptada a tus condiciones (peso, actividad…); así como una adecuada refrigeración e hidratación para contrarrestar los efectos adversos que acompañan al exceso de calor y a la sudoración.
  • Al iniciarte en la práctica de una actividad física debes tener en cuenta tu estado de salud general y el padecimiento de algún trastorno que impida o limite tus facultades, como dolores, mareos, alteración presión arterial, dificultad respiratoria, rozaduras o deformidades en pies. En estos casos, y ante la sospecha de posible riesgo sobre la salud, debes consultar con el personal sanitario o con profesionales cualificados.
  • La práctica de actividad física debe ser progresiva, regular y continuada en tiempo e intensidad, procurando adaptarla a tus facultades, y no forzar una marcha que pueda provocar lesiones u otros riesgos de salud.
  • Al comienzo, conviene que realices un mínimo de 3 a 5 minutos de calentamiento a menor intensidad, acompañado de estiramientos, para que el organismo se vaya adaptando a la actividad. Al finalizarla, reduce paulatinamente la intensidad, y aplica también estiramientos.
  • Respecto del tipo de actividades, debes considerar que existen numerosas posibilidades deportivas, recreativas y de esparcimiento que implican la práctica regular de actividad física moderada, y que están al alcance de la mayoría de la población, aún sin que tengas que recurrir al gimnasio o centro deportivo: caminata, carrera moderada, natación, bicicleta, juegos y deportes diversos, baile, senderismo…
  • En las personas adultas y mayores las actividades estarán orientadas preferentemente al mantenimiento o la mejora de la capacidad aeróbica (caminata, carrera, bicicleta), la fuerza y resistencia muscular (aparatos, escaleras, cargas), la flexibilidad (estiramientos), y al equilibrio para los casos de riesgo de caídas (ejercicios posturales y reduciendo la información sensorial); adaptando su práctica y graduando la intensidad a las facultades y necesidades personales.
  • Las personas, cuyas condiciones de edad y/o salud limitan las prácticas mínimas recomendadas, deben procurar ser lo más activas que sus facultades y habilidades les permitan. En cualquier caso, debes considerar que existen numerosas actuaciones de la vida diaria que suponen un refuerzo de la forma física para todos; y entre las que cabe destacar por su eficacia y accesibilidad las de subir y bajar escaleras y caminar.